Reseña: El banquete de Odín

¿QUÉ?  Sumérgete en el mundo de los vikingos y ponte en la piel de un mercader, un cazador o un saqueador. Construye casas, descubre tierras lejanas y celebra ronda tras ronda el banquete en honor a Odín.

En este juego de estrategia, el diseñador Uwe Rosenberg te hará revivir la época de mayor expansión escandinava mezclando las mecánicas de puzzle y colocación de trabajadores. Vamós allá.


¿CÓMO?
El principio básico del juego es muy sencillo. Una ronda tras otra irás colocando tus vikingos sobre las casillas del tablero de acciones y realizarás la acción allí indicada inmediatamente.

El objetivo del juego es intentar cubrir las casillas de la zona de colocación que tienes en tu tablero individual mediante las losetas de producto verdes y azules, encajándolas como si se tratara de un puzzle. Si te quedan huecos, podrás rellenarlos con monedas de plata y con minerales.

Irás consiguiendo losetas de producto a medida que realices expediciones o bien cambiándolos por productos agrícolas.

Una partida de ´El Banquete de Odín’ puede durar 7 o 6 turnos según el modo de juego que escojas. El juego tienes 12 fases donde podremos:

1.- Adquirir un vikingo, lo que te permitirá hacer más o mejores acciones.
2.- Cosechar. Según el turno de juego podrás recibir losetas de producto naranja.
3.- Voltear tableros de territorio y colocar la plata. Estos territorios se pueden visitar en la fase de exploración.
4.- Robar una nueva arma. Hay acciones que sólo se pueden realizar con cartas de armas.
5.- Realizar las acciones: cada jugador colocará algunos de los vikingos que tenga en su explanada en una casilla vacía que haya en el tablero de acciones. Este proceso se irá repitiendo, pasando de un jugador a otro, hasta que a ningún jugador le queden vikingos en su explanada o bien no quiera ponerlos. El efecto de una casilla de acción se aplica de inmediato, en el momento de ocupar la casilla.
6.- Determinar el jugador inicial.
7.- Cobrar los ingresos. Durante el transcurso de la partida irás cubriendo las casillas situadas dentro de la zona de colocación de tu tablero individual con losetas azules y verdes. La cifra inferior que esté sin cubrir en la escala de ingresos te indica cuántas monedas de plata recibirás.
8.- Criar animales. Te permite conseguir nuevas losetas de ovejas y reses.
9.- Preparar el banquete. Tienes que rellenar las casillas vacías del track de vikingos y darles de comer siguiendo unas reglas de colocación.
10.- Recibir recompensas. Como su nombre indica, recibir recompensas en función de cómo hayas ido cubriendo tu puzzle.
11.- Descubrir y preparar las tiras de montaña. En las tiras de montaña se emplazarán los materiales de construcción que podrás obtener durante la fase de acciones.
12.- Recuperar los vikingos colocados sobre el tablero de acciones.

La partida terminará después del banquete de la última ronda. El jugador que tenga las posesiones de mayor valor será el vencedor. El valor de las fichas y los tableros viene indicado en los escudos.

¿POR QUÉ? Desde hace tiempo ya, los juegos duros de Uwe Rosenberg me apetecen tanto como afeitarme con una sierra. Todo lo que ha diseñado después de Agrícola me ha atraído más bien poco, si exceptuamos Le Havre, y sobre todo Patchwork.

Hete aquí un juego que viene a ser un híbrido entre los dos juegos del bueno de Uwe que más me han gustado, así que lo cojo con ganas.

Y como en todo juego de éste autor, las mecánicas funcionan, están bien soldadas, no hay grietas y te pasas un rato bastante majo, construyendo barcos, explorando, cazando ballenas o resolviendo puzzles.

Lo que más me llama la atención son las 61 acciones, pero no os asustéis que muchas son muy parecidas entre sí. Aquí radica la principal diferencia de ‘El banquete de Odín’ con Agrícola. El tener tantas acciones provoca que tengas muchos caminos para encontrar la victoria y eso mola. Pero también tiene dos problemas.

Uno, es la falta de tensión que tiene el juego. Si un jugador escoge la acción que yo tenía pensado, raro será que no puedas colocar tu vikingo en otra acción que te proporcionará casi lo mismo o algo casi tan bueno. Realmente esto no tiene que ser malo, pero si lo comparas con otros juegos del autor, que es lo suyo, sí creo que es relevante.

El segundo problema con el que te puedes topar es el análisis parálisis del juego. Teniendo tanta acción, es fácil que te quedes más bloqueado que un cartero haciendo yoga en Groenlandia.

Siendo un juego tan abierto, ¿os podéis estar preguntando donde está la gracia si siempre puedo hacer algo que me guste? Pues la gracia está sobre todo en el tempo con el que implementes tu estrategia. El cuando es muy importante en éste juego.

En definitiva, El Banquete de Odín es un juego interesante, con muchas estrategias para lograr la victoria, con un intento logrado de distinguirlo de otros títulos del autor, pero al que quizá  le falta ser algo más provocador y agresivo para no convertirse en un juego olvidable con el paso de las partidas.

¿QUIÉN? Gustará a los que disfrutan optimizando.

No te gustará si te gustan los juegos con más interacción y más tensión.

Puntuación: 7/10
Dificultad: 2.8/5
Diseño: 7.5/10
Diseñador: Uwe Rosenberg
Ilustrador: Dennis Lohausen
Edita: Devir
Año de publicación: 2016
Número de jugadores: De 1 a 4 jugadores
Duración: 2 horas  aprox
Precio: 55 euros aprox
Banda sonora recomendada: Iron Maiden – Invaiders

 

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2 pensamientos en “Reseña: El banquete de Odín

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