Reseña Paris, La Cité de la Lumière

¿QUÉ? Paris 1889. La gran exposición universal es la excusa perfecta para maravillar al mundo con el poder de la electricidad. Si París ya se consideraba la ciudad de la luz desde principios de siglo, gracias a la red de farolas de gas, la implantación de la iluminación eléctrica pública maravilló al mundo. En el papel de una de las personalidades relevantes de la ciudad, te interesa que tus edificios se bañen en tanta luz como sea posible. Inspira a los artistas y sorprende a parisinos y visitantes con la espectacularidad de la ciudad de la luz.

¿CÓMO? Paris se juega en dos fases. En la primera fase, los jugadores se alternan colocando sus losetas de adoquines y tomando las fichas de edificio. En la segunda fase, los jugadores se alternan para colocar sus edificios en el tablero o realizar las acciones de las postales, las cuales pueden otorgar ventajas o puntos de victoria. Una vez resueltas las dos fases, se puntúan los edificios según las farolas que los alumbran y el tamaño de las construcciones de cada jugador.

Fase 1: Los jugadores van alternando sus turnos, en cada uno de los cuales el jugador mira la loseta de adoquines que tiene en la mano y escoge una de las dos opciones siguientes:

– Colocar la loseta de adoquines en un cuadrante del tablero, eligiendo la orientación. Hay 16 cuadrantes en el tablero. La loseta de adoquines siempre se coloca de modo que ocupe en su totalidad un único cuadrante. Después de colocar la loseta, el jugador toma la siguiente de su pila y la mira en secreto.

– Reservarse una ficha de edificio, para dejarla frente a sí. Los edificios que tomen los jugadores de la reserva común en esta fase son los que podrán colocar durante la siguiente. Esta fase termina cuando se coloca la última de las 16 losetas de adoquines.

Fase 2: El jugador que colocó primero sus ocho losetas de adoquines es el primer jugador de la segunda fase. De nuevo de modo alterno, cada jugador, en su turno, debe escoger una de las dos opciones siguientes:

Colocar uno de los edificios que se ha reservado en la primera fase sobre las losetas de adoquines, ocupando siempre espacios de su color o espacios mixtos. Los espacios mixtos pueden ser ocupados por cualquiera de los dos jugadores. Los edificios no pueden colocarse sobre espacios de farola. Al colocar un edificio en el tablero, el jugador coloca encima una de sus chimeneas para indicar que es el propietario.

Asignarse una de las 8 postales disponibles en los laterales del tablero. El jugador da la vuelta a la postal para indicar que ya ha sido utilizada y coloca encima uno de sus indicadores de acción. Nadie más puede volver a realizar esa acción durante el resto de la partida. La segunda fase de la partida termina cuando ninguno de los jugadores puede situar más edificios y ya se han asignado los ocho indicadores de acción.

Puntuación: Una vez resuelta la segunda fase, se cuentan los puntos de cada jugador:

+ Edificios iluminados: cada jugador multiplica el tamaño de cada uno de sus edificios (el número de espacios que ocupa) por el número de farolas que lo iluminan.

+ Edificios agrupados: los jugadores determinan el tamaño de su mayor conjunto de edificios agrupados. Cada jugador puntúa su conjunto de edificios más grande, sumando un punto por cada espacio ocupado (es decir, la suma del tamaño de todos esos edificios).

– Edificaciones pendientes: los jugadores pierden 3 puntos por cada ficha de edificio que se hayan reservado durante la primera fase y no hayan podido colocar en el tablero.

+ Postales de acción: los jugadores comprueban si alguna de las postales de acción que se han asignado tiene este sello. En tal caso, la postal otorga puntos adicionales en este momento.

El jugador que sume más puntos es el ganador; en caso de empate, gana el que tenga más espacios visibles de su color en las losetas de adoquines

¿POR QUÉ? Como su propio nombre indica Paris, la cité de la lumiré es un juego con más luces que sombras. Se trata de un juego con mecánicas de colocación de losetas y control de áreas con dos fases muy diferentes.

En la primera fase tenemos dos opciones: colocar una loseta, donde posteriormente podremos colocar nuestros edificios o coger una ficha de edificio. En la segunda fase tenemos dos opciones también: colocar uno de los edificios que adquirimos en la primera fase o coger una postal.

Al haber dos fases tan marcadas y diferenciadas, me entró el canguelo por si alguna era peor que otra, pero lo cierto es que las dos fases tienen decisiones muy interesantes. En la primera tienes que buscar un equilibrio entre los edificios que coges y la disposición de las losetas que vas colocando sobre el tablero. Las losetas tienen cuadrantes tuyos, neutrales y de tu rival y lo suyo es intentar colocarlas de tal forma que te permita colocar los edificios que vas adquiriendo.

Suena fácil, pero tienes un rival enfrente que también quiere lo mismo, y que va intentar desbaratar tus planes. Hay que tener un ojo por tanto en las fichas edificios que va cogiendo tu rival, para impedir que consiga construir la forma que quiere con sus losetas. La cosa se complica más aún, ya que sólo puedes hacer una cosa en tu turno: coger edificio o poner loseta y el timing aquí importa. Me ha parecido una solución muy fina, que en las losetas que colocamos haya cuadrantes de los dos jugadores, añadiéndole más decisiones a esa acción.

La segunda fase no le va a la zaga. Tenemos otras dos opciones. Colocar edificios sobre nuestras losetas teniendo en cuenta las formas de puntuar y coger postales que además de bonitas son las que realmente salpimientan el juego. La colocación de edificios dependerá de la cantidad que hayas cogido anteriormente (mejor no excederse porque puntúa negativo los que no puedas colocar) y de la disposición de las losetas que se hayan puesto en la fase 1.

Pero en esta fase lo que brilla son las postales. En cada partida se juegan 8 de un total de 12. Cada postal le añade una acción nueva al juego, y sólo la podrá realizar el que la escoja. Las sinergias entre las diferentes postales que escojas para jugar la partida le da rejugabilidad a Paris. Algunas putean, otras te dan más opciones, otras ofrecen otros vías de puntuación. Mola.

Y poco más que añadir, Paris, la Cité de la Lumiére es un muy buen juego para dos que no sorprende mecánicamente pero que funciona muy bien, logrando partidas intensas y tensas en 30 minutos y donde el timing de tus decisiones es clave. El tema está cogido por lo pelos y no se siente mucho, aunque se compensa con el excelente apartado artístico. Además ofrece cierta rejugabilidad con las cartas de postales, una producción top en un caja pequeña, y un precio ajustado.  Recomendado.

¿QUIÉN? Si te gusta los juegos abstractos para dos con duración contenida puede ser un buen candidato para tu ludoteca.

Puntuación: 7.2/10
Dificultad: 1.8/5
Diseño: 8.5/10
Diseñador: José Antonio Abascal
Edita: Devir
Año de publicación: 2019
Número de jugadores: De 2 jugadores
Duración: 30 min aprox
Precio: 25 euros aprox
Banda sonora recomendada: Edith Piaf – Non, je ne regrette rien

 

Un pensamiento en “Reseña Paris, La Cité de la Lumière

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