Reseña Bonfire

¿QUÉ? Las hogueras son fuentes de luz, energía y calor creadas por los guardianes de la luz para iluminar las ciudades de un planeta por otro lado oscuro. Los residentes de las ciudades sin embargo, daban por hecho que las hogueras siempre iban a estar ahí y las explotaban para su beneficio personal. Los guardianes de la luz, decepcionados, se retiraron y permitieron que las hogueras se extinguieran. Los ciudadanos no pudieron vivir en las ahora oscuras ciudades y se vieron forzados a irse.

En Bonfire, encarnarás a un grupo de gnomos que viven cerca de las ciudades y que también necesita la luz de las hogueras. Intentarás acudir a las ciudades y aprender como encender las hogueras de nuevo: debes visitar a los guardianes de la luz en sus islas sagradas completar tareas que demuestren tu valía. Por cada tarea completada, volverán a encender una hoguera extinta. Quién mejor gestione la gran verdad de los guardianes y más ilumine su ciudad será el ganador. 

¿POR QUÉ? En un momento del documental Miles Davis: Birth of the cool que puedes ver en Netflix, el fabuloso trompetista se da cuenta que la gente ya no llena los garitos para escuchar jazz. Estamos a finales de los años 60, corren otros tiempos, y la gente prefiere dejarse llevar por los riffs del rock and roll.

Davis que además de genio, tenía olfato, decide adaptarse a los tiempos evolucionando hacía un jazz mezclado con otros géneros, como el funk, el rock y años más tarde el pop e incluso el hip hop. Nadie puede negar que en ese período fue fructífero y que nos dejó discos brutales como In a Silent way, pero seamos francos, cuando hablamos de uno de los músicos más grandes de la historia, a la cabeza nos viene Kind of Blue, Milestones o Birth of the cool.

Podríamos decir que algo parecido le ocurre a Stefan Feld. Cuando creíamos que su mejor momento había pasado, se saca de la chistera este Bonfire que utiliza los mismos ingredientes que sus mejores títulos de antaño. Es decir juegos donde el tema es más irrelevante que la bocina de un avión pero con un mecánica tan pulida como el parquet del Madison Square Garden.

En Bonfire, Feld vuelve a usar la vieja fórmula con la que ha cosechado tantos éxitos, y nos ofrece un puñado de acciones independientes o mini juegos que a su vez están ligadas a la mecánica principal del juego, una especie de puzzle que nos permite activar dichas acciones.

No voy a entrar al detalle en las acciones, pero el fin último del juego es crear portales y unir los distintos caminos para que los sacerdotes puedan acceder a las hogueras y cumplir con los objetivos. ¿No habéis entendido nada verdad? Qué jodido es reseñar un juego cuando el tema lo protagonizan los primos millenials del protagonista de Avatar.

Intentemos simplificar. A lo largo de la partida, tendrás que visitar diferentes islas donde podrás obtener tareas. Estas tareas te dan puntos, y tienen diferentes niveles de dificultad. Además también necesitarás una fichas de acción y un portal para poder acceder ganar el premio de las tareas. También puedes reclutar gnomos (primo de Avatar) que te pueden dar habilidades o puntos de victoria, y hacer una procesión para ganar recursos o para mandar a un sacerdote junto a la hoguera.

Como decía, todos y cada una de estas acciones funcionan como mini-juegos, de manera similar al Trajan, y se vertebran de manera conjunta mediante la acción principal de selección de acciones. Como es norma para un buen equilibrio de diseño, es imposible ir a todo, y hay que afinar y definir una estrategia a medio plazo para obtener más puntos.

Deciros que todas estás acciones son muy sencillas y directas (sin los subterfugios de los diseños actuales) lo que facilita que el juego vaya como un cohete. Algunas tienen más enjundia que otras (la mecánica de las tareas podría ser más elegante), pero todas tienen sentido, le dan cohesión a la mecánica del juego y te lo pasas como un enano, gestionando tus fichas de acción y ponderando la estrategia de los siguientes turnos.

Como la mayoría de juegos del diseñador teutón el juego escala bien a cualquier rango de jugadores. También he probado el solitario y es un reto de lo más interesante. El objetivo es intentar ganar al bot que funciona mediante un mazo de cartas de acción. De interacción anda muy escaso, pero fluye todo tan rápido que no hay tiempo ni para tuitear en redes.

Y aquí un defensor de los juegos diseñados desde el tema, me encuentro con la contradicción de considerar a Bonfire un estupendísimo juego. Como si de la melodía de ‘Blue in Green‘ se tratase, Bonfire me traslada a una época donde los juegos se verbalizaban menos, y se disfrutaban más. Juegos de mecánica sí, pero sin los artificios de muchos euros actuales. Juegos que quieres volver a jugar una y otra vez.

Feld como Davis para la música, es un genio en lo suyo y está de vuelta. Lo demuestra en este Bonfire, un juego que tiene trazos de sus mejores juegos de siempre. Para los que ya han probado muchos de sus diseños anteriores, quizá no toque el cielo, pero para el que acabe de entrar al garito, para el que escuché su melodía por primera o segunda vez, se le abrirán las puertas del cielo.

Puntuación: 8/10
Dificultad: 3/5
Diseño: 7/10
Diseñador: Stefan Feld
Edita: Maldito Games
Año de publicación: 2020
Número de jugadores: De 1 a 4 jugadores
Duración: 75 -90 min aprox
Precio: 55 euros aprox
Banda sonora recomendada: Miles Davis – Blue in Green

Un pensamiento en “Reseña Bonfire

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