Reseña Wingspan

¿QUÉ? En Wingspan, un juego competitivo de producción y coleccionismo de aves, seréis unos apasionados de las aves (investigadores, observadores de aves, ornitólogos y coleccionistas) que intentan descubrir y atraer a las más interesantes a vuestros aviarios. Cada ave es un nuevo engranaje en las potentes cadenas de combinaciones (acciones) que formaréis en vuestros hábitats. ¿Preparado para echar a volar?

¿CÓMO? Wingspan se juega en 4 rondas. En cada ronda, los jugadores realizan turnos hasta que todos hayan usado todos sus cubos de acción disponibles. El objetivo del juego es conseguir más puntos que el resto sumando aves, cartas de bonificación y objetivos de final de ronda.

En tu turno puedes realizar 1 acción de las 4 posibles, como se muestra en las columna de la izquierda del tablero de jugador:

– Juega un ave de tu mano.
– Obtén alimento y activa poderes de aves de bosque.
– Pon huevos y activa poderes de aves de humedal.
– Roba carta de aves y activa poderes de aves de humedal.

Para poner una ave de tu mano en un hábitat, coloca un cubo de acción en el espacio de la fila “juega un ave” sobre la columna en la que vas a jugarla. Paga el coste en alimento y huevos del ave y, a continuación, colócala en tu tablero, activando únicamente el poder de tipo “al jugarla” del ave si la tuviera.

Las acciones “obtén alimento“, “Pon huevos” y “Roba cartas de ave” siguen el mismo proceso de 3 pasos:

1. Escoge un hábitat de tu tablero de jugador y coloca un cubo de acción en el espacio descubierto más a la izquierda de la fila correspondiente. Obtén el beneficio del espacio.
2. Mueve tu cubo de acción de derecha a izquierda, activando las aves de esa fila que tengan un poder marrón del tipo “al activarla”. Todos los poderes son opcionales.
3. Cuando el cubo de acción llegue a la columna más a la izquierda, déjalo ahí. Tu turno ha terminado.

La ronda finaliza cuando todos los jugadores han colocado todos sus cubos de acción.  En ese momento se puntúa el objetivo de final de ronda, se cambian las caras del dispensario, y de jugador inicial y se empieza una nueva ronda.

La partida finaliza cuando termina la ronda 4. Se obtienen puntos por cada carta de ave, cartas de bonificación, objetivos de final de ronda y 1 punto por cada huevo en cada carta de ave, ficha de alimento almacenada en una carta de ave y cartas solapada baja una carta de ave. El jugador con más puntos es el ganador.

¿POR QUÉ? Me cuenta mi amigo Khalid, que en los bazares de medio mundo se veneran los pósters con la cara del dueño de Stomaier Games al grito de ¡Stegmaier Akbar! El amigo Jamey ha vuelto a conseguir lo imposible: convertir un juego de pájaros en el fenómeno del momento. La fórmula: un marketing y una comunicación impecables, un packaging inmejorable y sobre todo una fama ganada a golpe de exitazos como Tuscany o Scythe.

La pregunta del millón es saber si vamos a comer un plato de espaguetis con albóndigas de ternera blanca y tomate natural o en realidad nos están dando unos noodles de sobre con polvos de aroma a curry.

El motor del juego son las cartas de ave, cada una con una con sus símbolos y habilidades diferentes. Los primeros turnos es importante bajarse las cartas que nos permitan ir pescando recursos (huevos y alimento), teniendo siempre un ojo puesto en los objetivos de final de ronda y más a largo plazo en las cartas de bonificación de final de partida.

Las mecánicas principales del juego son de set collection y gestión de la mano.  La cosa va de bajarse carta, intentando, adquirir recursos que nos van a permitir ir adquiriendo nuevos pájaros e ir cumpliendo los objetivos. Un juego de combos vaya. En este sentido, el juego es menos innovador que el diseño de un martillo, pero lo cierto es que mecánicamente el juego funciona. El flujo del juego es ágil, las decisiones son rápidas y con cierta miga y las partidas tienen la duración perfecta para que no se termine haciendo pesado.

Esto lo digo, porque los euros donde hay que leer el texto de 10 cartas para buscar el combo perfecto me parece más tedioso que jugar al fútbol con aletas. No es el caso de éste Wingspan, ya que las acciones de las cartas son cortas y fáciles de entender. Y quizá sea el dinamismo, una de las grandes virtudes del juego.

De interacción anda más corto que la originalidad del feed de twitter la semana de lanzamiento del juego. Es un solitario multijugador, pero por lo menos consigue mantenerte metido en la partida, por esa vitalidad que mencionaba antes.

Es de esos juegos que no importa mucho si lo estás jugando con 4 amigos o un guiñol, así que es lógico que escale bien a cualquier número de jugadores. Por lo menos a 4 y a 3 lo hace. El juego, por cierto, incluye un modo solitario bastante apañado, que he disfrutado.

El tema del juego, aunque no termina de ser muy inmersivo, me parece un puntazo. Se aprecia el esfuerzo por acercar una realidad diferente a un tablero. Los detalles de las cartas, con información sobre cada pájaro, son de agradecer y enriquecen la experiencia para el que le interesen las aves.

En lo que refiere al arte y la producción del juego, en Stonemaier Games (y Maldito en España) no son alérgicos al estilo y eso se percibe con la vista y el tacto, al minuto de abrir el juego. ¡Pulgares arriba! para una edición espectacular. El precio me parece adecuado por estos motivos.

Respondiendo a la pregunta del millón: pues ni una cosa ni la otra. No es, ni será el juego del año pero se trata de un buen juego de combos de peso ligero, que no sorprende por nada (excepto su producción) pero que funciona, te mantiene metido y te hace pasar un buen rato. Un juego cuyo principal problema quizá sea (paradojas de la vida) ser víctima de su propio hype.

¿QUIÉN? Te gustará si te gustan los juegos de combos sencillos y con un tema diferente. Te decepcionará si eres de los que se cree los tweets donde aparece una foto del juego recién desprecintado y la palabra “juegazo” a su lado.

Puntuación: 7/10
Dificultad: 2/5
Diseño: 10/10
Diseñador: Elizabeth Hargrave
Edita: Maldito Games
Año de publicación: 2019
Número de jugadores: De 1 a 5 jugadores
Duración: 40-70 min aprox
Precio: 50 euros aprox
Banda sonora recomendada:  Ultra Sur – Vamos Real Madrid

 

2 pensamientos en “Reseña Wingspan

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